Exclusión social y género
Se puede definir la exclusión
social como la situación carencial generalizada y de aislamiento social,
que sufren los individuos o grupos sociales, resultante de
procesos en los que actúan factores de carácter económico, social,
político y cultural que, a su vez, interactúan entre sí reforzándose
mutuamente.
Factores como desestructuración familiar,
aislamiento social, bajo nivel cultural-escolar, y todos aquellos
aspectos que generen la imposibilidad de participar plenamente como
ciudadano. Así, la exclusión social se relaciona con la
limitación en el acceso a bienes y servicios y, por tanto, con la
limitación en el ejercicio de los derechos y la participación social.
Desde la perspectiva de género, los procesos de exclusión social se vienen analizando a través del enfoque de la interseccionalidad, que hace referencia al análisis de cómo las diversas discriminaciones y opresiones que padece una persona interactúan de manera simultánea, configurando su identidad.

Las desigualdades por razón de sexo
interaccionan con otras circunstancias que generan procesos de
exclusión: la enfermedad, la discapacidad, el aislamiento relacional, la
pertenencia a minorías étnicas, la drogadicción o el encarcelamiento.
En esta interacción se produce una retroalimentación entre la
discriminación y la exclusión social que da lugar a la discriminación
múltiple.
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