Exclusión basada en la migración
Exclusión basada en migración
La
migración puede actuar como una forma de salir de la pobreza y como
causa de exclusión social. Las remesas externas ayudan a los hogares a
aumentar sus niveles de ingreso y capacidades para enfrentar choques
socioeconómicos.
Sin embargo, los
migrantes rurales-urbanos generalmente no se benefician de los mismos
derechos políticos y socio-económicos que otros ciudadanos urbanos. A
menudo se encuentran en empleos precarios y mal pagados. O se concentran
en áreas vulnerables como los barrios de tugurios y las urbanizaciones
privadas, con altos niveles de criminalidad.
Condiciones
similares también pueden afectar a veces a inmigrantes extranjeros o
grupos de refugiados, generando desconfianza mutua y resentimiento. Las
tensiones entre “anfitriones” e inmigrantes pueden ser aumentadas por la
percepción de la “alteridad” religiosa, étnica o cultural.
Cuando
la política, directa o indirectamente, discrimina a las poblaciones
inmigrantes y migratorias, este proceso puede ser cíclico. Conduce a un
bajo nivel educativo, un bajo nivel de empleo, vulnerabilidad a la
delincuencia y las consiguientes tensiones comunitarias. Por lo tanto,
existe el temor de que la exclusión de los migrantes pueda suponer una
amenaza para la estabilidad.
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