Exclusión al pueblo gitano
La
comunidad gitana es una de las minorías étnicas más antiguas en
España que contribuye a enriquecer la diversidad cultural del país.
A
pesar de estos hechos,
diferentes estudios, diagnósticos e informes ponen de manifiesto que
la sociedad europea aún
conserva una imagen estereotipada sobre esta comunidad, basada en un
discurso etnocentrista o racista en el peor de los casos, hacia las
personas que pertenecen a esta etnia y especialmente hacia sus
mujeres.
Dichos
estereotipos son construidos sobre el desconocimiento
generalizado
que hay sobre este grupo, dado que no existen espacios o fuentes de
información.
Se
consideraba a los gitanos poco fiables, peligrosos, criminales e
indeseables.
El
colectivo de “gitanos”, es decir, personas que son consideradas
de la etnia gitana, cuya mayor proporción está representada dentro
de España en Andalucía, comparten una situación que caracteriza al
pueblo gitano
de
vivir en la marginalidad, pobreza extrema, miseria, persecución,
exclusión social supervivencia.
En
algunas situaciones los gitanos sí tienen
un
estatus social que les permite una vida digna,
pero
no son la mayoría.
Por
el contrario, siguen viviendo en guetos de viviendas (chabolismo), en
guetos
escolares (se concentran en algunos centros), su trabajo más
frecuente es marginal y pobre (chatarreros), características que
arrastran
desde
hace más de 400 años.
Esta
miseria acumulada les lleva a vivir en un
medio
en el que son una minoría, excluida y pobre, y cuya situación se
explica por ellos mismos, es decir, se culpa a la víctima de su
propia situación sin tener en cuenta los efectos que las vivencias
de esta pobreza crónica y extrema tiene en el desarrollo de las
capacidades de sus niños y niñas.
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