Exclusión a personas reclusas y ex reclusas

PERSONAS RECLUSAS Y EX RECLUSAS 
 
Pese a que según la Constitución, artículo 25.2, el paso por prisión tiene un fin resocializador y de cumplimiento de la deuda que establece con la sociedad toda persona al delinquir, actualmente los datos de desempleo entre las personas que han pasado por un centro penitenciario demuestran que la sociedad condena también de forma tácita a la población ex reclusa a una segunda penalización al discriminarla por haber cometido un delito, del que, no obstante, ya han cumplido la condena establecida según la legislación.

Sin embargo, los más de 30 años de trabajo de Fundación Atenea en el ámbito penitenciario y de la propia Institución Penitenciaria demuestran que un elevado número de personas reclusas aprovechan su estancia en prisión para mejorar sus competencias y habilidades para el empleo, sociales y técnicas, y que la posibilidad de poder acceder a un empleo a la salida de prisión les supone reintegrarse con normalidad en la sociedad y evitar la reincidencia, vinculándose de forma responsable a sus empleos al suponerles no sólo la posibilidad de realizarse a nivel profesional sino un puente para la reinserción plena en la sociedad.  
 
Desde el “Grupo de Trabajo sobre la Gestión de la Diversidad en las empresas” entendemos que, en este contexto, se hace más  necesario que nunca el afianzar una apuesta colectiva, desde las administraciones y desde el conjunto de actores sociales, por el impulso de las políticas sociales de integración, poniendo el acento en el carácter bidireccional de la misma, favoreciendo el dialogo, los vínculos, la comunicación y la relación entre los diferentes agentes que impulse los procesos de inclusión, de cohesión y el sentido de pertenencia al territorio. 
 

 

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